Diario "La Nación". Buenos Aires, noviembre de 2004.
Por Rafael Squirru

Paleta luminosa.
Lo que tiene de atrapante esta muestra de los paisajes urbanos de Graciela Ieger es que, sin permitirse la menor licencia poética, logra brindarnos esas escenas con un sello inconfundible, el de su sensible personalidad. Esa sensibilidad le permite captar figuras en una esquina, algo tan prosaico como colectivos o automóviles que, al ser captados con esta seriedad del poeta clásico, nos llenan de satisfacción estética y por ende, ética.
Decía Ingres que al arte hay que tomarlo en serio, so pena de que nos abandone. Es esta seriedad que no excluye la gama inconfundible de su paleta, amiga de la luz y los naranjos, lo que da estos resultados que embelesan al contemplador.