Texto sobre la obra
Elsa Sábato
Diciembre 2009

"Graciela Ieger muestra mi ciudad, Buenos Aires, de manera personal. Representa lugares con identidad propia como es el centro financiero o el centro histórico, reconocibles por sus habitantes a través de demarcaciones que los turistas o visitantes aprenderán a descifrar. Lugares que se mantienen en el tiempo, con pocas transformaciones y que, frecuentemente contienen edificios imponentes, resabios de épocas brillantes de la vida y la arquitectura argentinas.

El punto de vista de la artista para representarlos es el de la ausencia, el silencio, el vacío. Elige el principio o el final del día, cuando estos paisajes urbanos están libres de caminantes, cuando las luces impactan en la arquitectura y podemos deleitarnos.

La artista capta el espacio como punto de encuentro, pero antes del encuentro. Todo está ordenado, prolijo, listo para "verlo" en toda su plenitud y soledad. Algún colectivo, algún auto aparece como detenido en el tiempo. Pero nada más. Y nada menos.

En la realidad, este sortilegio se pierde más tarde cuando esos mismos espacios adquieren movimiento y complejidad al ser invadidos por transeúntes que trazan caminos que se unen y se cruzan. Historias individuales y colectivas formarán en estas calles ahora desiertas y calladas, un intrincado tejido de vidas vividas, de sueños por cumplir. Para esos momentos del día sólo es importante el transitar, llegar a algún lado,
mirar el piso o empujarse. ¿Quién tiene tiempo para mirar para arriba, para disfrutar?

Por eso es necesaria la mirada de una artista como Graciela que revaloriza cada elemento, cada detalle, en una atmósfera de tal sutileza que nuestra mirada en sus pinturas hasta parece entrometida."